ALFONSO ZAMORA/ Cuando uno cierra los ojos o se aleja del bullicio permanente de los medios locales de comunicación, se percibe otro paÃs que no tiene ninguna relación con el que nos quieren hacer ver quienes propagan el caos en sus informativos.
Pareciera ser una forma de alucinación febril o una fantasmagorÃa psicótica propias de estados patológicos que no tienen nada que ver con la realidad que vivimos, lo que difunden los noticiarios.
Si el gobierno no llevara en orden su plan de trabajo, sus ejecuciones en materia de infraestructura,  la agenda social que le ha permitido un sostenido crecimiento económico y recaudado impuestos de quienes no estaban acostumbrados a pagarlos o al menos pagaban poco, el paÃs estarÃa corriendo la misma suerte de otras naciones que perdieron la gobernabilidad y permitieron el acceso al poder de grupos de izquierda.Â
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La enfermedad pareciera estar en los organismos empresariales que no logran entender que sus impuestos oxigenan la situacion de los más pobres, permitiéndoles una mejor calidad de vida que evitarÃa asà la posibilidad de que un inesperado protagonista polÃtico asumiera el poder afectándole directamente a los comerciantes.
Esa misma conducta la tuvo la clase polÃtica empresarial de Venezuela, paÃs donde el pueblo ha asimilado un discurso demagógico ofreciéndole larga vida a su actual estilo de gobierno.Â
La mayorÃa de los reclamos de las comunidades han sido atendidos y los elevados niveles de desempleo han sido borrados de la agenda, quedando tan solo el del agua y la seguridad, siendo este último en el que se han desarrollado más operativos que nunca contra la delincuencia.Â
En el caso del agua, el gobierno lo ha enfrentado con la iniciativa de crear la Autoridad del Agua para, de una vez por todas, reparar lo que otros gobiernos no quisieron o no pudieron, el problema administrativo del IDAAN.Â
Según información oficial, el agua llega a 2.5 millones de habitantes, mientras que 900 mil no tienen acceso a este servicio público. La producción del vital lÃquido, por su parte, es de 156 millones de galones de agua potable al dÃa pero se pierden un 42.3 por ciento en falta de pagos y defectos en las tuberÃas, lo que equivale a 78 millones de balboas.
Quizás al final de toda esta vorágine se imponga la sensatez de un pueblo que ha visto a un gobierno resolver la gran acumulación de problemas que nunca fueron solucionados y que a través del modelo democrático de apertura económica, el actual gobierno le ha dado respuesta al pueblo.




