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Ernesto A. Quijada Díaz.
Opinión | agosto 25, 2012
Copiemos el ejemplo de Don Pancho Arias

Ernesto A. Quijada Díaz / Dentro de los modelos económicos  que existen hoy día, nuestro país es  punto referencial para  valorar el crecimiento  que se logra al aplicar  las normas internacionales que rigen la materia, valorando primordialmente las cuentas y los compromisos que deben lograrse para que la rueda del desarrollo se mantenga en movimiento.

Las cifras en positivo que presenta Panamá en materia de crecimiento, deben ser motivo de orgullo para todos.  No se puede decir que responden a las acciones  que implanta éste gobierno, sino que resultan  el complemento de  las acciones oficiales de administraciones pasadas, que también trabajaron en ello,  pero es innegable que  en la gestión actual, se han reforzado los mismos y se afilado  los detalles para que  su proyección en el tiempo se mantenga.

Somos testigos del crecimiento sostenido, allí están  las obras grandes, medianas, chicas y pequeñas que  están cambiando  el país  y llevándolo hacia  metas que antes resultan   aspiraciones y sueños. La firme decisión de  la administración de ejecutar proyectos costosos, pero necesarios para  crecer, y tener los indicadores económicos que presenta el país, nos dicen que transitamos por buen camino.

En ese camino, no siempre  se van a recibir  reconocimientos  de quienes desde la otra orilla de la calle,  esperan  detectar un resquicio de debilidad para hablar de  ilegalidades, afectaciones y otro rosario de  definiciones que  generan sombras de duda, sobre las obras que hoy nos  causan ciertas incomodidades, pero que  cuando estén concluidas, nos permitirán sentirnos orgullos como  nación. Vamos a ser el tercer país de Latinoamérica en tener un  sistema de transporte como el Metro.  El cual, ya empieza a  modernizarnos con la  casi total implementación del Metro Bus, que  pese a algunas fallas que deben subsanarse  a la brevedad,  ya nos hizo cambiar el rostro de la ciudad saturada por  unidades rodantes que no eran aptas para transportar seres humanos.

Las grandes obras que se  cumplen dentro de los calendarios establecidos,  cuando se culminen nos  permitirán una mejor calidad de vida. No importa que digan, ni qué señalamientos hagan los que se oponen a todo. Al parecer la clase política local no ha entendido que ser oposición, no es negarle el debido reconocimiento al gobierno, cuando  aplica políticas que vayan en beneficio de las grandes mayorías. No hay elegancia en esos que se dicen oposición, y menos entre los que se han autoproclamado “sociedad civil”, que esgrimen  el no a la reelección como estribillo, pero ellos tienen largos años de  ser cabeza visibles de sus grupúsculos y nadie sabe cuando fueron electos, contra quienes compitieron,  ni cuando vence su período, ni cuanto ganan de salario, ni quien les paga, pero sobre todo porqué han sido complacientes que algunos gobiernos y radicales con otros.

A menos de dos años de que concluya el período al actual gobierno,  ya los que  están en bandos opositores se  relamen al pensar que  el respetable  elector, les dará el voto para que sean los nuevos inquilinos de San Felipe. Pero en su  afán  desmedido por llegar, se olvidan que ese mismo elector los está valorando en su accionar. Las luchas internas,  el ejemplo degradante de  una dirigencia enfrentada con  sectores que ansían renovar  cuadros desgastados y sin visión moderna, las acusaciones, las campañas internas sucias, el clientelismo, la ambición desmedida por  mantenerse a sangre y fuego al frente de una grupo político,  para seguir usufructuando del manejo de los fondos provenientes del subsidio electoral y de las donaciones anónimas, al parecer es lo que predomina en esos colectivos.

Por hechos como  esos, es que han surgido líderes nuevos en América Latina. Algunos que se han transformado y otros   con mesura e inteligencia llegan a sus naciones por  nuevos y mejores derroteros. Nos toca entonces, hacerle un llamado a todos los políticos de gobierno y de oposición, para que entiendan que el elector desea una contienda política de altura,  con denuncias, pero sustentadas. Que se acabe eso de denunciar sin pruebas, solo para robarse espacios en los noticieros y presentar sus rostros desgastado  en los televisores de todo el país.

Retomemos la doctrina de Don Pancho Arias o el ejemplo de algunos pocos que  son políticos, pero con clase. No olviden que el elector está en la etapa de ir seleccionando sus candidatos para las elecciones de mayo del 2014.

erluga.10@gmail.com

22-08-12 a.m

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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