Ernesto A. Quijada Díaz / Dentro de los modelos económicos que existen hoy día, nuestro país es punto referencial para valorar el crecimiento que se logra al aplicar las normas internacionales que rigen la materia, valorando primordialmente las cuentas y los compromisos que deben lograrse para que la rueda del desarrollo se mantenga en movimiento.
Las cifras en positivo que presenta Panamá en materia de crecimiento, deben ser motivo de orgullo para todos. No se puede decir que responden a las acciones que implanta éste gobierno, sino que resultan el complemento de las acciones oficiales de administraciones pasadas, que también trabajaron en ello, pero es innegable que en la gestión actual, se han reforzado los mismos y se afilado los detalles para que su proyección en el tiempo se mantenga.
Somos testigos del crecimiento sostenido, allí están las obras grandes, medianas, chicas y pequeñas que están cambiando el país y llevándolo hacia metas que antes resultan aspiraciones y sueños. La firme decisión de la administración de ejecutar proyectos costosos, pero necesarios para crecer, y tener los indicadores económicos que presenta el país, nos dicen que transitamos por buen camino.
En ese camino, no siempre se van a recibir reconocimientos de quienes desde la otra orilla de la calle, esperan detectar un resquicio de debilidad para hablar de ilegalidades, afectaciones y otro rosario de definiciones que generan sombras de duda, sobre las obras que hoy nos causan ciertas incomodidades, pero que cuando estén concluidas, nos permitirán sentirnos orgullos como nación. Vamos a ser el tercer país de Latinoamérica en tener un sistema de transporte como el Metro. El cual, ya empieza a modernizarnos con la casi total implementación del Metro Bus, que pese a algunas fallas que deben subsanarse a la brevedad, ya nos hizo cambiar el rostro de la ciudad saturada por unidades rodantes que no eran aptas para transportar seres humanos.
Las grandes obras que se cumplen dentro de los calendarios establecidos, cuando se culminen nos permitirán una mejor calidad de vida. No importa que digan, ni qué señalamientos hagan los que se oponen a todo. Al parecer la clase política local no ha entendido que ser oposición, no es negarle el debido reconocimiento al gobierno, cuando aplica políticas que vayan en beneficio de las grandes mayorías. No hay elegancia en esos que se dicen oposición, y menos entre los que se han autoproclamado “sociedad civil”, que esgrimen el no a la reelección como estribillo, pero ellos tienen largos años de ser cabeza visibles de sus grupúsculos y nadie sabe cuando fueron electos, contra quienes compitieron, ni cuando vence su período, ni cuanto ganan de salario, ni quien les paga, pero sobre todo porqué han sido complacientes que algunos gobiernos y radicales con otros.
A menos de dos años de que concluya el período al actual gobierno, ya los que están en bandos opositores se relamen al pensar que el respetable elector, les dará el voto para que sean los nuevos inquilinos de San Felipe. Pero en su afán desmedido por llegar, se olvidan que ese mismo elector los está valorando en su accionar. Las luchas internas, el ejemplo degradante de una dirigencia enfrentada con sectores que ansían renovar cuadros desgastados y sin visión moderna, las acusaciones, las campañas internas sucias, el clientelismo, la ambición desmedida por mantenerse a sangre y fuego al frente de una grupo político, para seguir usufructuando del manejo de los fondos provenientes del subsidio electoral y de las donaciones anónimas, al parecer es lo que predomina en esos colectivos.
Por hechos como esos, es que han surgido líderes nuevos en América Latina. Algunos que se han transformado y otros con mesura e inteligencia llegan a sus naciones por nuevos y mejores derroteros. Nos toca entonces, hacerle un llamado a todos los políticos de gobierno y de oposición, para que entiendan que el elector desea una contienda política de altura, con denuncias, pero sustentadas. Que se acabe eso de denunciar sin pruebas, solo para robarse espacios en los noticieros y presentar sus rostros desgastado en los televisores de todo el país.
Retomemos la doctrina de Don Pancho Arias o el ejemplo de algunos pocos que son políticos, pero con clase. No olviden que el elector está en la etapa de ir seleccionando sus candidatos para las elecciones de mayo del 2014.
22-08-12 a.m




